EL
HOMBRE Y LA HISTORIA.
Edgardo
Rafael Malaspina Guerra
José
Gil Fortoul (25 de noviembre de 1861-15 de junio de 1943) en su ensayo “El hombre y la historia”
(1896) habla de la relación del hombre con los acontecimientos históricos. El
hombre con sus acciones hace historia, y esta historia ya hecha influye, a su vez,
sobre el hombre. Es una relación dialéctica.
La
historia es quehacer social, acción política y movimiento cultural.
El
determinismo, como el geográfico, puede ser un factor modelador de la historia.
Gil
Fortoul, a la hora de escribir su ensayo, se apoyó en los fundamentos del
positivismo, como filosofía que solo acepta los conocimientos científicamente
verificables.
1
Cada
pueblo y cada agrupación de pueblos solidarios obran preferentemente de acuerdo
con su historia, y la historia la constituyen las costumbres de las
generaciones anteriores costumbres que a su vez son resultado de todas las
condiciones de la existencia colectiva así orgánicas o etnográficas como
físicas o geográficas.
2
El
alma de un pueblo o de una raza es la síntesis de toda su historia y la
herencia de todos sus antepasados. Por eso podemos decir que los muertos
gobiernan a los vivos. Cada generación se apoya sobre el tesoro de experiencias,
legadas por las generaciones muertas.
3
Las
costumbres forman la trama de la historia sin recordar.
4
Todos los pueblos suelen correr periodos
de crisis morales análogas en sus
manifestaciones a las crisis políticas y a las crisis económicas.
5
La
causa única de las desdichas políticas en las repúblicas hispanoamericanas es
que en ella solo ha habido gobiernos personalistas sostenidos por pueblos
personalistas, lógica consecuencia de las costumbres españolas que heredamos y
que no cambiamos cuando cambiaron nuestras instituciones políticas.
6
Gil
Fourtoul dice que en 1870 en el ejército
el número de generales era igual al de soldados. Esto se debe a que durante
la Guerra Federal de 1859 a 1863 “para
ganar prosélitos el Caudillo del bando federalista firmaba en blanco despachos
de coronel y de general y los distribuía sin método alguno”. Es decir, se
expedían los ascensos en una hoja en blanco con altos grados militares, donde
la casilla del nombre estaba vacía.