CRONISTA OFICIAL DE LAS MERCEDES DEL LLANO.

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LAS MERCEDES

lunes, 24 de noviembre de 2025

EL HOMBRE Y LA HISTORIA

 

EL HOMBRE Y LA HISTORIA.

 

Edgardo Rafael Malaspina Guerra

 


 



José Gil Fortoul (25 de noviembre de 1861-15 de junio de 1943) en su ensayo “El hombre y la historia” (1896) habla de la relación del hombre con los acontecimientos históricos. El hombre con sus acciones hace historia, y esta historia ya hecha influye, a su vez, sobre el hombre. Es una relación dialéctica.

La historia es quehacer social, acción política y movimiento cultural.

El determinismo, como el geográfico, puede ser un factor modelador de la historia.

Gil Fortoul, a la hora de escribir su ensayo, se apoyó en los fundamentos del positivismo, como filosofía que solo acepta los conocimientos científicamente verificables.

 

1

Cada pueblo y cada agrupación de pueblos solidarios obran preferentemente de acuerdo con su historia, y la historia la constituyen las costumbres de las generaciones anteriores costumbres que a su vez son resultado de todas las condiciones de la existencia colectiva así orgánicas o etnográficas como físicas o geográficas.

2

El alma de un pueblo o de una raza es la síntesis de toda su historia y la herencia de todos sus antepasados. Por eso podemos decir que los muertos gobiernan a los vivos. Cada generación se apoya sobre el tesoro de experiencias,  legadas por las generaciones muertas.

3

Las costumbres forman la trama de la historia sin recordar.

4

 Todos los pueblos suelen correr periodos de  crisis morales análogas en sus manifestaciones a las crisis políticas y a las crisis económicas.

5

La causa única de las desdichas políticas en las repúblicas hispanoamericanas es que en ella solo ha habido gobiernos personalistas sostenidos por pueblos personalistas, lógica consecuencia de las costumbres españolas que heredamos y que no cambiamos cuando cambiaron nuestras instituciones políticas.

6

Gil Fourtoul dice que en 1870 en el  ejército el número de generales era igual al de soldados. Esto se debe a que durante la  Guerra Federal de 1859 a 1863 “para ganar prosélitos el Caudillo del bando federalista firmaba en blanco despachos de coronel y de general y los distribuía sin método alguno”. Es decir, se expedían los ascensos en una hoja en blanco con altos grados militares, donde la casilla del nombre estaba vacía.