CRONISTA OFICIAL DE LAS MERCEDES DEL LLANO.

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LAS MERCEDES

domingo, 19 de julio de 2026

ANOTACIONES PARA UNA HISTORIA DE RUSIA. DINASTÍA RIÚRIKOVICH.

 

 


 

 

 

 

 

1

La historia de Rusia que nos enseñaron durante mis estudios en la Unión Soviética, en la segunda mitad del siglo XX, se refería exclusivamente al período que se inició en 1917 con la Revolución Bolchevique. De la historia anterior a ese acontecimiento se hablaba solo del derrocamiento de la dinastía de los Romanov. Había una negación total de los aportes del zarismo al desarrollo del país en todos los rubros, económicos, sociales y culturales. No obstante, la historia de Rusia es grandiosa, llena de hechos importantes de valor universal, y no está exenta de capítulos rayanos en lo real maravilloso.

2

Esta historia que presento se refiere exclusivamente al primer periodo relacionado con la dinastía Rúrik, que se inicia con la fundación de Rusia (862) y termina en 1613, cuando llegan al poder los Romanov. Aquí se sientan las bases de lo que será luego este gran país.

Este libro constituye una recopilación de los momentos más destacados, sucedidos durante esa dinastía; y está dirigido en primer lugar a los estudiantes de habla hispana que cursan estudios en Rusia y al público en general, interesado en temas históricos.

3

Para la redacción de este texto, el autor recurrió a una investigación documental en el espíritu de la Escuela de los Annales: se visitaron muchos de los sitios históricos, museos, institutos, exposiciones pictóricas, y se recolectaron fotografías de ciudades y monumentos.Además de la revisión bibliográfica se incluyeron películas, documentales, videos , obras teatrales, cuentos, novelas y poesías con traducciones del autor en muchos casos, y opiniones de expertos en historia, pero también de la gente de a pie. 

4

El origen escandinavo de Rúrik, fundador de la primera dinastía, ha sido discutido ampliamente por los historiadores rusos. No sería la primera vez en la historia que personajes extraños sirviesen de mediadores para lograr la unificación de un pueblo.

5

Hay acontecimientos sucedidos en Rusia comparables con “Lo real maravilloso”, según la concepción de Alejo Carpentier. Al igual que en América Latina , Rusia es un espacio “donde la historia, la naturaleza y las creencias crean una realidad que supera la ficción”. Veamos: 

—Al príncipe Oleg, sucesor de Rúrik, le predijeron una muerte a causa de su caballo. Oleg ordenó que se llevaran el caballo y solo recordó la predicción cuatro años después, cuando el caballo ya había muerto hacía tiempo. Oleg se burló de la predicción y, queriendo ver los huesos del caballo, se paró sobre su cráneo y dijo: "¿Es este al que debo temer?". Sin embargo, una serpiente venenosa vivía en el cráneo del caballo, y mordió fatalmente al príncipe.

—Ígor, hijo de Rúrik, quiso cobrarles unos impuestos exagerados a los los drevlianos, quienes lo asesinaron atándole a dos los árboles, doblados en la base. A una orden del jefe, los árboles se enderezaron y desgarraron el cuerpo de Ígor en varios pedazos.

—La princesa Olga, esposa de Igor, tomó venganza por la muerte de su pareja. Tras el asesinato de Ígor, los drevlianos enviaron casamenteros a su viuda, Olga, invitándola a casarse con su príncipe, Mal. Los enviados casamenteros fueron enterrados vivos junto con la barca. A otros embajadores les incendió la casa mientras se bañaban. En un banquete, Olga emborrachó a los drevlianos, y luego ordenó masacrarlos.

Olga quemó la ciudad de los drevlianos con la ayuda de pájaros, a cuyas patas ordenó atar estopa ardiente con azufre. No obstante, Olga, primera gobernante rusa, fue canonizada con un rango que la igualaba a los apóstoles. 

—El príncipe Sviatoslav (primer nombre genuinamente ruso), hijo de la princesa Olga, fue muerto en un combate , y su cráneo fue convertido, por sus enemigos, en copa para beber.

—A Mijaíl, primer Gran Príncipe de Rusia, lo mataron extrayéndole el corazón.

—Dos príncipes, primos hermanos, ambos llamados Vasilio (el Oscuro y el Bizco). El primero le sacó un ojo al segundo, pero en retaliación oftalmológica. Al Oscuro le sacaron los dos ojos y le vertieron estaño fundido en las cuencas oculares.

 

 

—De leyenda resulta el altercado arrabalero entre los descendientes de Dimitri Donskoi por un cinturón de oro en una boda. El enfrentamiento fue un verdadero espectáculo peliculesco.

—Sofía Peleóloga, esposa de Iván el Grande, ejecutó a un médico veneciano, porque falló en el tratamiento de su hijastro.

—Rusia atravesó por una etapa terrible llamada “Periodo Tultuoso” (1598-1613), provocado, entre otras causas, por la erupción de un volcán peruano que cambió el clima, arruinó la agricultura y terminó con una hambruna.

—Durante el Período Tumultuoso se puso de moda la aparición de zares falsos, el primero de los cuales fue lanzado por el cañón gigante (Cañón del zar) hacia el país de donde vino. 

— Bolotnikov, opositor durante el Período Tumultuoso, fue capturado en Tula, cegado y luego ahogado en un agujero de hielo en la ciudad de Kargopol.

—El Periodo Tumultuoso finalizó porque el pueblo ruso se organizó en milicias y exigió restablecer el orden bajo el mando de Kuzmá Minin y del príncipe Dimitri Pozharski, hecho que quedó eternizado en un monumento elevado en la Plaza Roja.

6

Vladímir el Grande (San Vladímir) adoptó el cristianismo para unificar a Rusia. La unificó bajo la idea de la existencia de un Dios, y la encaminó hacia la grandeza política y cultural. Aquí hay una lección para agnósticos y ateos: pueden negar la existencia de Dios. Es un asunto personal, pero sin  Dios no se podía levantar una nación como Rusia que se convirtió en guardiana del legado de Cristo, y por eso se ganó el honorable título de Tercera Roma. La pureza de la ortoxia cristiana rusa fue defendida por el píncipe Alexander en la Batalla del Neva en 1240,( lo que le valió el apodo de “Nevski” ) y en la Batalla del hielo en 1242. En esta última la fragilidad de la superficie congelada jugó un papel decisorio en el resultado de la contienda.

7

La invasión de los mongoles (La Horda de Oro) a Rusia dejó honda huella sobre las estructuras geográficas,demográficas y culturales del país , hasta el punto de que aún se discuten sus repercusiones. Alguien dijo que cada ruso tiene aunque sea una gota de sangre tártara. Esta colonización hizo surgir líderes como Alexander Nevski y Dimitri Donskoi. El primero constituye un ejemplo para los políticos: Alexander Nevski llegó hasta la humillación ante la Horda de Oro para defender a su pueblo de los invasores. Mientras que Donskoi demostró que los mongoles eran derrotables en la Batalla de Kulikovo (1380).

Iván el Grande tiene el honor de haber sacado a los de la Horda de Oro con solo amenazarlos. El Encuentro de rió Ugrá (1480) fue un conflicto armado que se realizó sin pelear. Los contrincantes se miraron, y los tártaros se retiraron porque entendieron que su rival estaba dispuesto a todo. Esta contienda fue un empate favorable a los rusos. Algo único en la historia militar universal.

Una calle recuerda a la Horda de Oro: la calle Ordinka.

8

El autor hace unas divagaciones sobre Iván Kalitá y se pregunta si hay alguna relación entre el apodo de este gobernante (Kalitá) y la palabra castellana “caleta”.

9

Iván el Terrible se movía entre la santidad y la maldad. Construyó la Basílica de San Basilio y asesinó a su propio hijo heredero con sus propias manos.

Mi profesor de Medicina Forense, Vladimir Ivanovich Alisievich, nos dictó una clase magistral sobre la exhumación de los restos de Iván el Terrible. Alisievich hablaba de estas cosas porque formó parte del equipo de investigación y exhumación de los restos de Iván El Terrible, dirigido por Mijaíl Gerásimov, el inventor de la escultura forense para la reconstrucción de rostros

10

 

 

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Durante la Dinastía de los Riúkovich ocurrieron hechos, grandes y pequeños, que dejaron honda impronta sobre la idiosincrasia del pueblo ruso y su grandiosa cultura: San Andrés, apostol de Cristo y hermano de San Pedro, estuvo por tierras de la Rus. Aparecieron los primeros santos rusos, Boris y Gleb.San Jorge surgió como Patrón de Moscú. Se hicieron visibles las diferencias entre las iglesias ortodoxa y católica con las peculiaridades de la cruz ortodoxa rusa y la manera distinta de persignarse de los feligreses ortodoxos.

 La demostración palmaria de que siempre hay tiempo para el arrepentimiento y el perdón, la obsevamos con la conversión de un malvado en San Nikitin.

 Los monasterios Óptina Pústina y Sérguei Posad, lugares de peregrinación de gente sencilla y de grandes pensadores se levantaron durante esta primera dinastía.

11

El arte pictórico se reflejó en la resistencia cultural y religiosa de Andréi Rubliov, pintor de famoso iconos e inmortalizado por Andréi Tarkovski en una película. Todas estas manifestaciones de fervor religioso conviertieron a Moscú en la Tercera Roma o reducto seguro para la preservación de la fe cristiana.

12

 

En el aspecto político surgió la palabra zar para denominar a los gobernantes rusos, se adoptaron el Águila Bicéfala y el Gorro de Monómaco como símbolos del Estado Ruso.

También aparecieron la vodka, el Kvas y el Kopek sin los cuales la cotidianidad rusa es inimaginble.

Y por último, durante los Rúrik apareció la Plaza Roja con el Kremlin, como sede del poder, y sus templos y monumentos hermosos.

 

 

Edgardo Rafael Malaspina Guerra

 

viernes, 5 de junio de 2026

JUAN JOSÉ RONDÓN: DE LIBERTADOR A ESCLAVISTA.

 










 

LAS MERCEDES DEL LLANO Y SU HISTORIA.

DECONSTRUCCIÓN DE LA HISTORIA DE VENEZUELA.

 

 

JUAN JOSÉ RONDÓN: DE LIBERTADOR A ESCLAVISTA.

 

Edgardo Rafael Malaspina Guerra

 

1

Según Jacques Derrida, “la deconstrucción es para criticar, analizar y revisar”. Con este enfoque se entiende mejor la historia, hecha por hombres, generalmente signados por el destino que les marca uno de los versos de Las verdades amargas:

 

Que existe la virtud, yo no lo niego,

pero siempre en conjunto defectuoso:

Hay rasgos de virtud en el malvado,

hay rasgos de maldad en el virtuoso.

2

Casi todos los humanos pasamos la “Conversión de Saulo” o tenemos nuestro “Camino de Damasco”.

San Pablo fue primero perseguidor de cristianos para transformarse luego en el más fervoroso defensor del legado de Cristo.

Juan José Rondón fue primero perseguidor de patriotas, luego se pasó al bando bolivariano, donde alcanzó notables laureles; para finalmente retirarse a su hacienda y convertirse en esclavista.

3

Simón Bolívar decretó la abolición de la esclavitud en 1816, la cual no se hizo efectiva. En 1821, después de la Batalla de Carabobo, el Libertador liberó a todos los esclavos en sus posesiones. Pretendía dar el ejemplo.

 

Juan José Rondón murió en 1822, y dejó un testamento donde afirma que poseía una hacienda de caña dulce en Guataparo Abajo (Estado Carabobo) donde era propietario “de ocho esclavas hembras y trece varones de todas edades, con sus fondos, tambores y demás...”.

 

 El Negro Rondón (así le decían de cariño) poseía esclavos negros para cortar caña, trabajar en el trapiche, hacer papelón y aguardiente.

 

Digresión: En esas haciendas de caña dulce, los esclavos tenían prohibido consumir el aguardiente que producían. Pero lo prohibido sabe mejor: los esclavos se iban a la capilla de la finca a rezar y, de paso, se llevaban una cantimplora con aguardiente. De allí aquello de “beber encapillao”.

 

 

 

 













miércoles, 27 de mayo de 2026

JUAN GERMÁN ROSCIO, EL MÁXIMO CONSTITUYENTISTA VENEZOLANO.

 

 

JUAN GERMÁN ROSCIO, EL MÁXIMO CONSTITUYENTISTA VENEZOLANO.

 


Edgardo Rafael Malaspina Guerra.

1

 

Ese es el título del libro del Dr. Adolfo Rodríguez, que aclara de manera amena y sustancial la vida del ilustre prócer guariqueño.

 

2

 El trabajo de Rodríguez nos permite indagar en nuestra historia a través de la vida de Juan Germán Roscio, uno de los hombres más destacados en la hora de conformar nuestra nación desde el punto de vista de las leyes. Nació Juan Germán Roscio en San Francisco de Tiznados el 27 de mayo de 1763, descendientes de italianos y de indios. Por su origen indígena, sufrió discriminación racial, se graduó de abogado, participó en la Sociedad Patriótica de 1810 y en el Congreso Constituyente de 1811. Redactó los documentos más importantes que dieron origen a nuestra república.

 

3

 Interesante y curioso resulta el giro que da la vida de Roscio: Hasta 1809 es absolutista, apoya la monarquía; no obstante, está de acuerdo con las reformas económicas y educativas. Luego aparece como diputado del pueblo en los sucesos del 19 de abril. Redacta el Manifiesto que hace al mundo la Confederación de Venezuela sobre las razones en las que han fundado su independencia.

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Roscio propugnaba la creación de bibliotecas, escribió en el Correo del Orinoco y publicó su obra cumbre EL TRIUNFO DE LA LIBERTAD SOBRE EL DESPOTISMO, donde llega al dogma de la soberanía del pueblo. Se dice que era el libro de cabecera de Benito Juárez.

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Juan Germán Roscio también se dedicó a la docencia. Rodríguez escribe: “En febrero de 1798, el claustro de conciliarios de la Real y Pontificia Universidad de Caracas le otorga la regencia perpetua de la cátedra de Derecho Civil (Instituta) que había estado leyendo interinamente.”

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 Errar es de humanos y corregir es de sabios; por eso Roscio, a la hora de su conversión, dijo: “Yo era en otro tiempo uno de los servidores de la tiranía más aferrado a ella.”

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Bello dijo que Roscio era un sabio legislador e incorruptible magistrado. Rodríguez lo llama el máximo constituyentista venezolano.

 

 

 

 

 

 

 

jueves, 16 de abril de 2026

KARAMZÍN Y ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LA HISTORIA DE RUSIA.

 

KARAMZÍN Y ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LA HISTORIA DE RUSIA.

(Tomadas de su prólogo del us obra “Historia del Estado ruso”.)


ERMG

 


 

 

 

1

La historia es, en cierto sentido, el libro sagrado de las naciones: el principal, el necesario; el espejo de su ser y actividad; la tabla de revelaciones y normas; el testamento de los antepasados ​​a la posteridad; el complemento y la explicación del presente y el ejemplo del futuro.

2

 Los gobernantes y legisladores actúan según los dictados de la historia y la consultan como los marineros consultan las cartas náuticas.

3

 La sabiduría humana requiere experiencia, y la vida es breve. Aquí la Historia viene en nuestro auxilio.

4

El ciudadano común debe leer Historia. Esta lo reconcilia con las imperfecciones del orden visible de las cosas, como algo común en todas las épocas.

5

Antes de aprender a usar las letras, la gente ya amaba la Historia: un anciano señala a un joven una .tumba alta y relata las hazañas del héroe que yace en ella. El pueblo escuchaba con avidez los relatos de los Cronistas.

6

 

 

La historia, al abrir tumbas, resucitar a los muertos, infundirles vida y palabras, reconstruir reinos en ruinas y presentar a la imaginación una sucesión de siglos con sus pasiones, morales y acciones particulares, expande los límites de nuestra propia existencia.

7

Gracias al poder creativo de la historia  convivimos con personas de todas las épocas, las vemos y las oímos, las amamos y las odiamos.

8

 

 

Si alguna historia, incluso mal escrita, resulta placentera, como dice Plinio, con mayor razón lo es la historia nacional.

9

El nombre ruso tiene un encanto especial para nosotros: mi corazón late con más fuerza por Pozharsky que por Temístocles o Escipión. La historia universal adorna el mundo de la mente con grandes recuerdos, y la historia rusa adorna la patria donde vivimos y sentimos. ¡Qué atractivas resultan las orillas del Volkhov, el Dniéper y el Don cuando sabemos lo que allí ocurrió en la antigüedad! No solo Novgorod, Kiev y Vladimir, sino también las chozas de Yelets, Kozelsk y Galich se convierten en curiosos monumentos y objetos mudos elocuentes.

10

Además de su especial valor para nosotros, los hijos de Rusia, sus crónicas tienen algo en común.

¿Acaso no es asombroso cómo tierras separadas por eternas barreras naturales, desiertos inmensurables y bosques impenetrables, climas fríos y cálidos —como Astracán y Laponia, Siberia y Besarabia— pudieron formar un solo imperio con Moscú? ¿Acaso la mezcla de sus habitantes, diversos en raza y variedad, y con niveles educativos tan dispares, resulta menos asombrosa?

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Al igual que América, Rusia tiene sus pueblos primitivos; al igual que otros países europeos, muestra los frutos de una larga tradición civil. No hace falta ser ruso: basta con pensar para poder leer con curiosidad las leyendas de un pueblo que, mediante el coraje y la valentía, dominó una novena parte del mundo, descubrió países hasta entonces desconocidos para nadie, los incorporó al sistema general de la Geografía y la Historia, y los iluminó con la Fe Divina, sin violencia, sin las atrocidades cometidas por otros fanáticos del cristianismo en Europa y América, sino únicamente dando ejemplo de lo mejor.

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 Coincidimos en que las hazañas descritas por Heródoto, Tucídides y Tito Livio resultan, en general, más atractivas para cualquier persona no rusa, pues presentan una mayor fuerza espiritual y un juego de pasiones más vívido: Grecia y Roma eran potencias populares y más ilustradas que Rusia. Sin embargo, podemos afirmar con seguridad que algunos incidentes, escenas y personajes de nuestra historia no son menos curiosos que los de la antigüedad.

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Tales son las hazañas de Sviatoslav, el terror de Batu, el levantamiento ruso en Donskoy, la caída de Nóvgorod, la toma de Kazán, el triunfo de las virtudes populares durante el Interregno. Los gigantes del crepúsculo, Oleg y el hijo de Ígor; el caballero de corazón sencillo, el ciego Vasilko; el amigo de la patria, el benévolo Monómaco; los valientes Mstislavs, temibles en la batalla y ejemplo de mansedumbre en el mundo; Mijaíl de Tver, tan famoso por su magnánima muerte; el desafortunado, pero verdaderamente valiente Alejandro Nevski; El joven heroico, el victorioso Mamai, incluso en su representación más simple, impacta profundamente la imaginación y el corazón. El reinado de Iván III es, por sí solo, un tesoro invaluable para la historia: al menos, no conozco a ningún monarca más digno de vivir y brillar en su santuario. Los rayos de su gloria recaen sobre la cuna de Pedro, y entre estos dos autócratas se encuentran el notable Iván IV; Godunov, digno de su buena y mala fortuna; el extraño Falso Dmitri; y más allá de la multitud de valientes patriotas, boyardos y ciudadanos, el mentor del trono, el Primado Filaret, con su Soberano hijo, un faro de luz en la oscuridad de nuestras calamidades nacionales; y el zar Alejo, el sabio padre del Emperador, a quien Europa llamó el Grande. O bien toda la historia moderna debe permanecer en silencio, o bien la historia rusa tiene derecho a ser escuchada.

 

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La Historia no es una novela, y el mundo no es un jardín donde todo debería ser agradable: describe el mundo real

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No seamos supersticiosos en nuestra elevada comprensión de los Hechos de la Antigüedad. Si excluimos los discursos ficticios de la inmortal obra de Tucídides, ¿qué queda?

 

 

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 Podría escribir fácilmente 200 o 300 páginas elocuentes y amenas, en lugar de muchos libros, difíciles para el autor y tediosos para el lector. Pero estas panorámicas, estas descripciones, no sustituyen a las crónicas.

 

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Existen tres tipos de historia:

La primera es la moderna, como la de Tucídides, donde un testigo presencial relata los hechos.

La segunda, como la de Tácito, se basa en tradiciones orales recientes de una época cercana a los acontecimientos descritos.

La tercera se nutre exclusivamente de monumentos.

Tanto en la primera como en la segunda, la mente y la imaginación del escritor brillan, seleccionando lo más intrigante, esclarecedor, embellecedor y, a veces, creativo, sin temor a la crítica; dirá: esto es lo que vi, esto es lo que oí, y la crítica silenciosa no impide que el lector disfrute de las bellas descripciones.

 

 

El tercer tipo es el más limitado en cuanto a talento: no se puede añadir ni un solo rasgo a lo que ya se conoce; no se puede cuestionar a los muertos; hablamos de lo que nuestros contemporáneos nos han legado; guardamos silencio si ellos guardan silencio.

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 Los antiguos tenían derecho a inventar discursos acordes con el carácter de los hombres y las circunstancias: un derecho invaluable para el verdadero talento, y Tito Livio, haciendo uso de él, enriqueció sus libros con ingenio, elocuencia y sabios preceptos.

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 El lenguaje inventado más bello desfigura la historia, dedicada no a la gloria del escritor, ni al placer de los lectores, ni siquiera a la sabiduría moral, sino solo a la verdad, que en sí misma se convierte en fuente de placer y beneficio.

 

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Tanto la Historia Natural como la Civil aborrecen las ficciones, que describen lo que es o fue, y no lo que pudo haber sido. Pero la Historia, dicen, está llena de mentiras: digamos más bien que en ella, como en los asuntos humanos, hay una mezcla de falsedad, pero el carácter de la verdad siempre se conserva en mayor o menor medida; y esto nos basta para formarnos una comprensión general de los hombres y sus acciones.

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 Cuanto más exigente y rigurosa es la Crítica; cuanto más inadmisible es que el Historiador, en aras de su talento, engañe a los lectores concienzudos, que piense y hable por héroes que ya guardan silencio en sus tumbas.

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No hay tema tan pobre en el que el Arte no pueda expresarse de una manera que resulte agradable a la mente.

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Hasta el día de hoy, los antiguos nos sirven de modelo. Nadie superó a Tito Livio en belleza narrativa, ni a Tácito en poder: ¡esa es la clave!

 

 El conocimiento de todas las leyes del mundo, la erudición alemana, el ingenio de Voltaire, ni siquiera la profunda perspicacia de Maquiavelo en El Historiador, sustituyen el talento para describir la acción.

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El historiador razona únicamente para explicar los hechos, donde sus reflexiones, por así decirlo, complementan la descripción.

25

 Una narración hábil es el deber del cronista, y una buena reflexión aislada es un regalo: el lector exige la primera y le agradece la segunda cuando su demanda se ve satisfecha.

26

 

El sentimiento de «nosotros», de «nuestro», da vida a la narración; y así como la burda parcialidad, fruto de una mente o un alma débiles, resulta insoportable en el historiador, el amor por la patria dota a su pincel de ardor, fuerza y ​​encanto.

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Donde no hay amor, no hay alma.

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Me vuelvo a mi trabajo. Sin permitirme ninguna invención, busqué expresiones en mi mente y pensamientos únicamente en los monumentos: busqué espíritu y vida en documentos deteriorados; deseé unir lo que nos había sido transmitido a lo largo de los siglos en un sistema claro, a través de la síntesis armoniosa de sus partes; representé no solo los desastres y las glorias de la guerra, sino también todo lo que conforma el tejido de la existencia civil humana: los avances de la razón, el arte, las costumbres, las leyes, la industria; no temí hablar con dignidad de lo que fue respetado por los antepasados; quise, fiel a mi tiempo, describir, sin orgullo ni burla, las épocas de infancia espiritual, credulidad y mitología; quise presentar tanto el carácter de la época como el de los cronistas: pues uno me parecía necesario para el otro. Cuantas menos noticias encontraba, más atesoraba y utilizaba lo que sí encontraba; menos elegía: porque no son los pobres, sino los ricos quienes eligen. Era necesario no decir nada, o decirlo todo, sobre tal o cual príncipe, para que perdurara en nuestra memoria no solo como un nombre anodino, sino con una cierta fisonomía moral. Agotando con ahínco los recursos de la historia rusa antigua, me animaba la idea de que en las narraciones de tiempos lejanos reside un encanto inexplicable para nuestra imaginación: ¡ahí se encuentran las fuentes de la poesía! ¿Acaso nuestra mirada, al contemplar la vasta extensión, no se dirige habitualmente —más allá de lo cercano y claro— hacia el final del horizonte, donde las sombras se espesan y se desvanecen, y comienza la impenetrabilidad?

 

 

 

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No describo los hechos por separado, año tras año y día tras día, sino que los agrupo para lograr la impresión más conveniente en la memoria. Un historiador no es un cronista: este último se centra únicamente en el tiempo, mientras que el primero se fija en la naturaleza y la conexión de los hechos; puede equivocarse en la distribución de los lugares, pero debe asignar a cada cosa su lugar.

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El erudito y renombrado Schlözer afirmó que nuestra historia tiene cinco periodos principales: que Rusia, desde 862 hasta Svyatopolk, debería llamarse «naciente» (Nascens); desde Yaroslav hasta los mongoles, «dividida» (Divisa); desde Batu hasta Iván, «oprimida» (Oppressa); desde Iván hasta Pedro el Grande, «victoriosa» (Victrix); y desde Pedro hasta Catalina II, «floreciente». Esta idea me parece más ingeniosa que sensata. 1) La época de San Vladimir ya era una época de poder y gloria, no de nacimiento. 2) El estado estaba dividido incluso antes de 1015. 3) Si los periodos deben definirse por el estado interno de Rusia y sus acciones externas, ¿acaso se puede confundir la época del Gran Príncipe Dmitri Alexandrovich y Donskoy, de silenciosa esclavitud, con la victoria y la gloria? 4) La Era de los Pretendientes se caracteriza más por la desgracia que por la victoria. Nuestra historia se divide de forma mucho más precisa, veraz y sencilla en el período antiguo, desde Rúrico hasta Iván III; el período medio, desde Iván hasta Pedro; y el período moderno, desde Pedro hasta Alejandro. El sistema de aparcerías caracterizó la primera época, la autocracia la segunda y los cambios en las costumbres cívicas la tercera. Sin embargo, no es necesario trazar fronteras donde los lugares sirven como hábitats.

 

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Tras haber dedicado con entusiasmo y celo doce años, la mejor época de mi vida, a la composición de estos ocho o nueve volúmenes, es posible que, en mi debilidad, desee elogios y tema la condena; pero me atrevo a decir que esta no es mi principal preocupación. El mero afán de gloria no me habría proporcionado la constancia y la perseverancia necesarias para semejante tarea, si no hubiera encontrado verdadero placer en el trabajo mismo y si no hubiera deseado ser útil, es decir, dar a conocer la historia rusa a muchos, incluso a mis críticos más exigentes.

 

32

Gracias a todos, vivos y muertos, cuya inteligencia, conocimiento, talento y arte me han servido de guía, me encomiendo a la indulgencia de mis conciudadanos. Amamos una sola cosa, deseamos una sola cosa: amamos a la Patria; le deseamos prosperidad incluso más que gloria; deseamos que el firme fundamento de nuestra grandeza jamás cambie; que las leyes de la sabia Autocracia y la Santa Fe fortalezcan cada vez más la unión de nuestras partes; que Rusia prospere… al menos por mucho, mucho tiempo, ¡si nada en la tierra es inmortal excepto el alma humana!

 

 

 

 

NOKOLÁI KARAMZÍN Y LA HISTORIA RUSA.

 

NOKOLÁI KARAMZÍN Y LA HISTORIA RUSA.


Edgardo R Malaspina G


1

Nikolái Karamzín (1766-1826) es uno de los historiadores rusos más importantes.

Fue, además de historiador,  escritor, y traductor ruso del sentimentalismo o prerromanticismo ruso.

2

En 1789 viajó a  Alemania, Francia, Suiza e Inglaterra. A su regreso, publicó sus Cartas de un viajero ruso, que tuvieron un gran éxito. Estas cartas, inspiradas en las del Viaje sentimental por Francia e Italia del escritor de origen irlandés Laurence Sterne, se publicaron por primera vez en el Diario de Moscú, que él mismo dirigía, pero más tarde se recopilaron y publicaron en seis volúmenes (1797-1801).

3

Fue  nombrado historiógrafo del zar (1803), trabajó hasta su muerte en una Historia del Estado Ruso (История государства Российского, 1816-1826).

4

 

 

Alcanzó la fama con una serie de novelas que se aleja de los patrones acostumbrados del género; en La pobre Liza, 1792, la trama aparentemente sentimental y amorosa encubre una cierta problemática social: es la historia de una joven campesina que, seducida y abandonada por un joven aristócrata, se suicida. La vida rural idealizada y el sincero aunque tardío arrepentimiento del joven ponen las cosas en su sitio y suavizan la conflictividad del argumento; se considera su obra maestra en este género.

5

 

 

Sus criterios estéticos y literarios quedaron reflejados en numerosos ensayos y tratados escritos a lo largo de su vida. En uno de ellos titulado ¿Qué precisa el autor?, se manifiesta abiertamente contra las reglas formales y estéticas del Neoclasicismo y contrapone a la sublime necesidad y frío raciocinio de éste la expresividad, la emotividad y el lirismo del autor.

6

Su faceta más importante es como historiador. Desde 1803, se consagró a la investigación histórica con método riguroso y el zar Alejandro I lo nombró historiógrafo oficial, le concedió una pensión de 2000 rublos al año y le permitió el acceso directo a todos los archivos. En 1818, presentó al zar los primeros 8 tomos de su monumental Historia del Estado Ruso, concebida según el modelo que ofrecía la obra del historiador británico Edward Gibbon.

 

Esto le valió un reconocimiento enorme, títulos, honores, el nombramiento de caballero de primera clase de la Orden de Santa Ana y 60 000 rublos. Cuatro años más tarde, publicó otros cuatro tomos, concluyendo de esa manera su obra capital.

7

La «Historia del Estado ruso» de Karamzin no fue la primera descripción de la historia rusa; había sido precedida por obras de V. N. Tatishchev y M. M. Shcherbatov. Sin embargo, fue Karamzin quien abrió la historia rusa a un público amplio e instruido. Según A. S. Pushkin, «Todos, incluso las mujeres laicas, se apresuraron a leer la historia de su patria, hasta entonces desconocida para ellos. Fue un nuevo descubrimiento. La antigua Rusia, al parecer, había sido descubierta por Karamzin, del mismo modo que América había sido descubierta por Colón».

8

En su obra, Karamzin actuó más como escritor que como historiador; si bien describía hechos históricos, se preocupaba por la belleza del lenguaje.