EL
CONOCIMIENTO DE LA HISTORIA FOMENTA LA PAZ
Edgardo
Rafael Malaspina Guerra
1
Desde
que apareció con Heródoto en el siglo V a. de C. la Historia ha experimentado
cambios relacionados con su manera de hacerla, sus funciones y ubicación en el
contexto de las otras ciencias. La crisis que involucra todo el saber humano en
la actualidad no es ajena a la Historia y está signada por los cambios marcados
por la globalización. La digitalización de todo lo escrito, antes y ahora, y el
hipertexto en internet dictan sus
pautas y han borrado las diferencias entre la Historia local y la universal,
entre la autoría individual y la colectiva del conocimiento. La galaxia Gutenberg
o la aldea global de McLuhan es una realidad ineludible para bien o para mal.
2
La Historia de nuestros días es la suma de
todos los conceptos que se tenían de ella, cada uno superado por otro más
amplio, por lo que abarca el presente y el futuro como fenómenos temporales que
pueden ser transformados para el bienestar social, teniendo en cuenta la
experiencia del pasado.
3
La
cultura, como dice nuestro celebrado poeta Ángel Eduardo Acevedo, es todo lo
que no es verdura; y eso significa que no es lo creado por Dios, sino por el
hombre; es decir el proceso histórico-social, cuya acumulación y uso adecuado
en el momento preciso es parte de la memoria y de la conciencia históricas. Lo
dicho es la Historia misma en sus más prominentes funciones, porque despierta
el interés por el pasado para comprender el presente y proyectar el futuro;
además de que permite potenciar el sentido de la identidad individual y
colectiva.
4
La
tolerancia, bastión de la paz vecinal,
nacional y mundial, se fundamenta en el conocimiento y respeto de la
Historia y las tradiciones de los otros pueblos.