CRONISTA OFICIAL DE LAS MERCEDES DEL LLANO.

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LAS MERCEDES

miércoles, 25 de junio de 2025

UN DEBATE SOBRE HISTORIA DE VENEZUELA.

 

MEMORIAS MERCEDENSES

UN DEBATE SOBRE HISTORIA DE VENEZUELA.

 


 

 

Edgardo Rafael Malaspina Guerra.

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Hay momentos que quedan grabados para siempre en nuestra memoria. El cerebro infantil guarda ciertas informaciones que el tiempo jamás borra.

Hurgando entre papeles viejos, encontré un diploma que recibí hace más de medio siglo por haber participado en un debate sobre historia con motivo de los ciento cincuenta años de la batalla de Carabobo.

Rafael Caldera gobernaba el país, y para 1971 se programaron diferentes actividades para celebrar el Sesquicentenario de la Batalla de Carabobo. Sobraron los discursos y los desfiles militares.

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Nuestra escuela mercedense, el Grupo Escolar Monseñor Rodríguez Álvarez, participó en un debate regional  con otras escuelas del distrito, sobre historia de Venezuela, y con énfasis  en la Guerra de Independencia.

La maestra Dalila seleccionó el equipo de  seis estudiantes y nos apartó del salón con un montón de libros de Historia Patria.

Por nuestras manos pasaron las páginas de Manuel Siso Martínez, José Gil Fortoul, Rafael María Baralt , el Hermano Nectario María, y muchos otros autores importantes; además de enciclopedias, biografías de nuestros héroes, y folletos variados. Estábamos en sexto grado.

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Teníamos discusiones casi bizantinas del tipo, por ejemplo, quién mato a José Tomás Boves en Urica.

Una vez todos los del equipo nos asombramos porque el Hermano Nectario María le hacía unas críticas muy severas a Simón Bolívar por el Decreto de guerra a muerte. Pensábamos que los héroes eran intocables.

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Ese pergamino, de hace cincuenta y cuatro años, me hizo volver la vista atrás con nostalgia  para ver la senda que jamás he de devolver a pisar.

¡Qué Antonio Machado nos consuele con sus versos!

 

viernes, 13 de junio de 2025

LA MISIÓN SUCRE DEBERÍA LLAMARSE MISIÓN PÁEZ.

 

LA MISIÓN SUCRE DEBERÍA LLAMARSE MISIÓN PÁEZ

            Edgardo Rafael Malaspina Guerra

 

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La Misión Sucre tiene por finalidad facilitar el acceso a la educación universitaria.  Eso lo dice el decreto emitido por el Gobierno nacional en el 2003.

Está dirigida, en primer lugar, a aquellos que no tuvieron la oportunidad a su debido tiempo, generalmente por razones económicas. Eso lo constaté cuando fui profesor de la Misión en San Juan de los Morros.   Todos  mis alumnos eran gente adulta, muy buenas personas y muy trabajadoras. Con ellos entablé una gran amistad. En cada clase les hablaba de la autobiografía de Ernesto Luis Rodríguez, cuyo nombre es muy elocuente:Nunca es tarde.

Ellos aprendieron de mí muchas cosas y yo aprendí, también,  muchas cosas  de ellos.

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Ahora bien, Antonio Jose de Sucre, proveniente de una clase acomodada, tuvo recursos para estudiar ingeniería militar, hacer carrera en el medio castrense hasta alcanzar los grandes éxitos que todos conocemos.

No pasó lo mismo con José Antonio Páez, quien después de adulto aprendió a leer y escribir; estudió idiomas; hizo traducciones del inglés y del francés al español; amó la pintura; compuso poemas y canciones; tocó el piano y el violín; organizó veladas de fandango animadas con su propia voz de barítono; montó obras de teatro (una vez hizo el papel de Otelo); leyó al revés y al derecho El Quijote, la obra más exquisita y sublime del castellano; y escribió ese maravilloso libro sobre su vida, devenido en documento indispensable para estudiar nuestra Historia Patria.

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 Es decir, Páez obtuvo su educación superior por sus propios medios y esfuerzos cuando ya no era joven. La guerra fue su universidad. El propio autodidacta, pues.

 Es por eso que considero que la Misión Sucre debería llamarse Misión Páez. Sin ningún ánimo de disminuir los méritos del Gran Mariscal.

miércoles, 11 de junio de 2025

LAS LANZAS COLORADAS

 

LAS LANZAS COLORADAS (1931)




Edgardo Rafael Malaspina Guerra

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Las Lanzas Coloradas (1931),  de  Arturo Uslar Pietri,  es la mejor novela histórica para conocer, de forma amena, los primeros tiempos de la Guerra de Independencia.

Es una obra ficticia pero con fondo muy realista. Los personajes son inventados, pero no los hechos que acontecen desde que se inicia la guerra, pasando por la insurgencia de Boves, hasta el triunfo de José Félix Ribas en la batalla de La Victoria.

 

Uslar Pietri muestra que la Guerra de Independencia fue, en realidad, una guerra civil. Las clases sociales altas toman sus decisiones sin titubear mucho: o están con los realistas o están con los patriotas.

Los de abajo, como los esclavos, se alzan en armas, pero no saben a quién apoyar. Es cuestión de resentimiento, y también del destino. Se irán detrás de la primera tropa que se cruce en su camino. Como en todo conflicto político están también  los indiferentes, que igualmente sufrirán los embates de la guerra, precisamente por esa apatía.

 

 

 

PÁRRAFOS

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INÉS: LA INDIFERENTE.

Dijo dentro de la casa un mozo grueso a una muchacha pálida que dejaba correr la mano sobre el teclado de un clave.

—La guerra, Inés, es algo terrible de que tú no puedes todavía darte cuenta.

En el salón decorado de rojo y dorado, sonó la voz fresca de la mujer:

—¿Qué nos importa a nosotros la guerra, Fernando, si vivimos felices y tranquilos en “El Altar”? ¿Qué puede hacernos a nosotros la guerra?

Fernando era un poco grueso, con el cabello y los ojos oscuros y el gesto displicente. Su hermana Inés era una joven pálida, vestida de negro, con los ojos iluminados y las manos sutiles.

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ESTUDIOS DE LA ÉPOCA.

 

 Bien se aprendía algún verso de Horacio: pallida mors… No; ahora veía al maestro de Filosofía, sabio y silencioso. Iba penetrando en las causas de las cosas, porque antes veía; pero ahora solo empezaba a comprender. La gracia platónica y la eficacia aristotélica. Aristóteles, divino maestro, y Tomás de Aquino, y todos los que habían sabido ver el interior de las cosas. Ahora, ciertamente, era otro. Sentía la ebriedad de ir comprendiendo. Estudiaba lógica; lo admiraba el diáfano mecanismo del pensamiento, las proposiciones universales y las contrarias y las contradictorias; las reglas del silogismo. Bárbara, celarent, darii… La prueba ontológica de Dios. Ya no era el mismo. El problema de los universales, si los géneros y las especies… Estaba cambiado.

Era una linda cosa eso de cerrar los ojos y ponerse a caminar por dentro del espíritu. Prescindir de la realidad. ¿De cuál realidad? Porque si la que nos rodea, la podemos abolir con cerrar los ojos, la otra, en cambio, persiste. Las sombras platónicas en la pared de la caverna. La sola realidad del espíritu conociendo; del espíritu en el momento de conocer. ¡Ah! Era como una divina borrachera, como un profundo sobrecogimiento. El mismo “busca a Dios dentro de ti”, de Cristo. Lloraba de emoción. Por la hendidura de los párpados cerrados brotaban las lágrimas. Conocía la égloga profética de Virgilio: “He aquí que renace en su integridad el gran orden de los siglos, he aquí que torna la Virgen, que torna Saturno y que una nueva generación desciende de las alturas del cielo”. De las alturas del cielo desciende lo nuevo, descenderá lo nuevo; de las alturas del cielo al hondo mar del espíritu. El mar del espíritu. El viento bate sobre él en contrarios caminos. El viento sonoro. Ya no lloraba: ahora siente un vago ruido. Suena el viento en las hojas del patio. Suena lejos.

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EL GUÁRICO EN LA GUERRA.

El camino de polvo amarillo se veía más amarillo entre los árboles verdes y bajo el sol claro. Comenzaron a caminar con prisa. El posadero les decía adiós, agitando la mano. Antes de cruzar por un recodo se detuvieron para decirle un último adiós.

—Adiós, pues, y muchas gracias —gritaron con ironía.

No con menos les respondió el hombre:

—¡No hay de qué! ¡Que Dios les dé buen viaje!

Y alzando más la voz:

—Y por si les sirve de algo, los godos andan por San Juan de los Morros y los insurgentes por la Villa.

¡Ya lo saben, pues!