CRONISTA OFICIAL DE LAS MERCEDES DEL LLANO.
LAS MERCEDES
sábado, 20 de mayo de 2017
sábado, 13 de mayo de 2017
MOLOTOV
DE
MOLOTOV A PUPUTOV
Edgardo
Malaspina
1
Existes
muchas versiones sobre el origen del nombre “bomba mólotov” que comúnmente
llaman “molotov”, pero yo me atengo a la versión de Rusia (en donde se inventó
el artefacto bélico) y que es recogida por sus historiadores.
2
Los
líderes bolcheviques (el partido que
tomó el poder en 1917 para instaurar el socialismo en Rusia) eran muy dados a
cambiar sus apellidos: Uliánov empezó a firmar como “Lenin” (del río siberiano
“Lena”, cerca de donde estuvo preso). Dzhugashvil tomó el pseudónimo de
“Stalin” (del ruso “stal”: acero) y Skriabin prefirió llamarse “Mólotov” (del
ruso “molotok” : martillo).
3
Los
dos hombres fuertes de la URSS en la década de los cuarenta del siglo XX eran
Stalin y Mólotov. El primero era el de la acción, mientras que el segundo se ocupaba de la burocracia y firma de
papeles. Por eso sus camaradas le dieron otro apodo: “kamennaia zadnitza”
(“culo e piedra”).
4
En
1939 Alemania y la URSS firmaron un pacto de no agresión, conocido por los
respectivos ministros que lo firmaron como
Pacto Ribbentrop-Mólotov. Sin embargo, Alemania no respetó el pacto y en
1941 invadió la URSS.
5
Los
alemanes penetraron con sus tanques al territorio soviético. La gente
desprevenida empezó a lanzarles botellas encendidas llenas de gasolina. Cuando
los jerarcas soviéticos se dieron cuenta que esa era una forma barata de armar
a la población empezaron a producir botellas de manera masiva para llenarlas de
gasolina. El punto de cuenta para fabricar las botellas lo firmaba Mólotov.
6
Los
soviéticos no le pusieron un nombre específico al nuevo artefacto bélico, pero
los alemanes en sus reportes decían que
fueron atacados con los cocteles o
bombas de Mólotov.
7
Las
bombas mólotov (molotov) y púputov (puputov) son parte de la creatividad
popular en el contexto de las guerras asimétricas.
LA VICTORIA SOBRE EL FASCISMO
LA
VICTORIA SOBRE EL FASCISMO
El
7, 8 y 9 de mayo de cada año los amantes de la paz celebran el Día de la
victoria de los Aliados (URSS, EE UU, Inglaterra y Francia) sobre el Eje
(Alemania, Italia y Japón). Finalizaba la Segunda Guerra Mundial con la derrota
aplastante del ejército fascista alemán en 1945, cuyo proyecto destructor y
racista amenazaba toda la humanidad. En
mayor costo en vidas lo llevó la Unión Soviética: más de treinta millones de
muertos fue el pago para detener a Hitler
y sus pretensiones de someter a todos los pueblos que consideraba inferiores.
La máxima expresión de ese proyecto criminal se exhibe en algunos museos
europeos: lámparas hechas con piel humana, especialmente de aquellas personas
que tenían algún tatuaje.
En mi familia tenemos recuerdos dolorosos pero
también razones para sentirnos orgullosos: Estepan Piskunov, abuelo de mi
esposa Natalia, entregó su vida a los 28 años de edad en la Batalla de Smolensk
en 1941.Smolensk está a 360 kilómetros de Moscú. En la batalla murieron 45 mil
soviéticos y 300 mil terminaron prisioneros. Pero los soviéticos detuvieron a
los hitlerianos y evitaron que tomaran Moscú. El abuelo Estepan fue un digno
soldado del Heroico Ejército Rojo. Fue sepultado en el lugar de la batalla. En el 70 aniversario de la Victoria (2015) familiares de los soldados caídos llevaron sus
retratos en el desfile de la Victoria. Allí estuvo también el de Estepan.
Tengo
además algunas reminiscencias personales. Mi profesor de Pediatría, Alexei Tiurin,
participó en la Segunda Guerra Mundial como enfermero. Se inició en la Batalla
de Stalingrado, el más grande y sangriento duelo militar de todos los tiempos.
Al finalizar el conflicto bélico a Tiurin se le concedió el honor de acompañar
al general Gueorgui Konstantínovich
Zhúkov (el verdadero vencedor del lado soviético de la guerra y quien derrotó a
los alemanes en el propio Berlín) en su entrada triunfal a la Plaza Roja. Al
morir Tiurin, la Sociedad de Pediatría de Rusia emitió un comunicado que
finaliza así: “Agradecemos al destino porque tuvimos la suerte de haberlo
conocido y estar al lado de esta persona valiente, extraordinariamente modesta
y bondadosa. El cariño y el recuerdo hacia Nicolai Aleksievich Tiurin estarán
siempre en nuestros corazones”.
Zhúkov
peleó con tanques y aviones; sin embargo, su prestigio era tan grande que
Stalin le permitió entrar a la Plaza
Roja montando un caballo blanco. Y así le levantaron una estatua.
Mi profesor de Microbiología Vasily Kiktenko, quien nos trataba con gran
deferencia y cariño, peleó en los combates
de Berlín y vio izar la bandera roja de su país
sobre el humeante y humillado Reichstag, cuyo simbolismo iba más allá del fin
de la Gran Guerra Patria, nombre con el cual los rusos denominan la Segunda
Guerra Mundial.
sábado, 11 de febrero de 2017
domingo, 5 de febrero de 2017
EZEQUIEL ZAMORA
EZEQUIEL ZAMORA
Edgardo Malaspina
1
El héroe de la Guerra Federal está de moda, y
yo he evocado varias referencias sobre él. La primera vez que escuché el nombre
de Ezequiel Zamora fue en la escuela primaria. La maestra Dalila, allá en Las
Mercedes del Llano, y a quien debo los pocos conocimientos sobre historia patria, tenía un método de
enseñanza que consistía en explicar el tema, al final del cual daba una guía
para repasar la materia vista. Cuando abordamos la biografía de Zamora, la
primera pregunta era: ¿Dónde y cuándo nació Ezequiel Zamora? Inmediatamente debíamos
contestar: Nació en Cúa, el primero de febrero de 1817. Desde entonces esa
frase-respuesta nunca se me olvida.
2
El
poeta Miguel Pérez me mostró el sitio exacto donde mataron a Zamora en
San Carlos en 1860: “Aquí cayó, con un plomazo en el ojo. Guzmán trató
de sostenerlo, de este lado”. Me indicó el irreverente bardo cojedeño.
3
Una vez hicimos una expedición, dirigida por
Adolfo Rodríguez y Noel Lugo, visitando los sitios de las andanzas de Zamora
por el Guárico.
4
En el 2001, siendo rector José Rafael Herrera,
se le rindió un homenaje a Brito Figueroa y a Ezequiel Zamora en la UNERG. En
el Consejo Universitario se develó un cuadro del pintor Régulo Pérez. En esa
obra están Brito Figueroa y su biografiado Ezequiel Zamora. Allí aparecen el
caballo de Zamora, una flor amarilla que
llevaba cuando iba a los encuentros
bélicos, una palmera, un pájaro rojo de los llanos y el sol.
5
En mi casa tengo una copia de un cuadro de
Zamora, pintado por Chávez, y el cual me regaló como agradecimiento a una carta
que le envié cuando estaba preso. Allí hay una leyenda escrita por el propio
Chávez: “Tierras y hombres libres. Elección popular”. Esa pintura me la trajo
mi cuñado Argenis Osorio, quien era amigo de la familia de Chávez.
6
En
mi biblioteca tengo varios libros sobre Zamora: “Ezequiel Zamora. Un capítulo
de la Historia Nacional”, de Federico Brito Figueroa y que compré en el puente de
Las Fuerzas Armadas en Caracas. Uno de la Batalla de Santa Inés que me regaló
Oldman Botello, el autor; y el que me obsequió Adolfo Rodríguez, ganador de
varios premios y publicado por la Academia Nacional de la Historia, y cuya fama
pica y se extiende.
7
Para
hablar de Zamora (así como de cualquier humano), bien podríamos tener como
referencia el poema Verdades amargas: “Que existe la virtud? yo no lo niego,/pero
siempre en conjunto defectuoso,/hay rasgos de virtud en el malvado/y hay rasgos
de maldad en el virtuoso”. Sí, Zamora era esclavista y vendió sus esclavos
cuando José Gregorio Monagas los liberó. El único dios del Olimpo que hemos
tenido es Simón Bolívar. Los demás son semidioses. Bolívar emitió decretos para
liberar a los esclavos y liberó a los propios. Adoraba a la negra Hipólita como
su propia madre y respetaba a Matea. Pero otros héroes de su época como Juan
José Rondón eran esclavistas. Rondón era un negro que tenía esclavos negros. De
manera que Zamora era esclavista porque esa una forma de la propiedad privada
de la época.
8
Sobre
sus actuaciones sexuales debo recordar lo que me dijo una anciana: “De la gente
se habla de la cintura para arriba”.
9
Cuando se inauguró la Universidad Ezequiel
Zamora, Argenis Rodríguez escribió un furibundo artículo donde decía que una
casa de estudios no podía llevar el nombre de un analfabeto que además odiaba a
los que sabían leer y escribir.
10
Pero
hay una virtud que cubre todos sus defectos: Zamora dio su vida por la
federación, es decir, por la descentralización. Pidió autonomía para las
regiones. Solicitaba que el centro no ofuscará a la provincia. En ese sentido
el único zamorano genuino que hemos tenido es Carlos Andrés Pérez que creó una
universidad con su nombre, aprobó un concurso literario para ensalzar su vida,
y finalmente materializó su legado al decretar las elecciones de gobernadores y
alcaldes; lo más parecido a la federación.
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