CRONISTA OFICIAL DE LAS MERCEDES DEL LLANO.

CRONISTA OFICIAL DE LAS MERCEDES DEL LLANO.
LAS MERCEDES

jueves, 29 de agosto de 2019

RESUMEN DEL LIBRO DE NIETZSCHE “SOBRE LA UTILIDAD Y LOS PERJUICIOS DE LA HISTORIA PARA LA VIDA” (1874)


RESUMEN DEL  LIBRO DE NIETZSCHE “SOBRE LA UTILIDAD Y LOS PERJUICIOS DE LA HISTORIA PARA LA VIDA” (1874)

Edgardo Rafael Malaspina Guerra.


1
La historia es vida que se fue. Del pasado recibimos una cultura, una tradición, un idioma, unas instituciones sociales y un plan de vida en común.
2
Somos el resultado de las generaciones anteriores con toda la carga positiva y negativa que eso implica.
3
Vivimos el presente y tejemos el futuro con hilos del pasado.
4
Necesitamos la historia para la vida y la acción, no para apartarnos cómodamente de la vida y la acción.
5
Goethe dijo  que cultivando nuestras virtudes cultivamos también nuestros defectos. Una virtud hipertrofiada causa daño.
6
Los animales no tienen historia. El hombre envidia al animal que inmediatamente olvida. Quien no es capaz de olvidar no será feliz. Hay que olvidar el pasado para que no sea el sepulturero del presente. Toda acción requiere olvido.
7
Lo histórico y lo ahistórico son igualmente  necesarios para la salud de los individuos, de los pueblos y de las culturas. Un exceso de historia  aniquila al hombre.
8
Cuando hay un predominio excesivo de la historia la vida se desmorona y degenera  y, en esta degeneración, arrastra también a la misma historia.
9            
Hay tres tipos de historia:
1.     Monumental
2.     Anticuaria
3.     Critica
10
La historia monumental sólo perpetúa lo grandioso. Es la historia de los grandes héroes, la de un país y sus luchas que lo forjaron como tal. Esta historia ignora que la vida más bella es aquella que no da alto valor a la existencia.
11
La historia monumental incita al fanatismo y a la temeridad. Es el disfraz del odio de otros tiempos transformado en admiración por los grandes y poderosos.
12
Cuando un hombre desea realizar algo grande  tiene necesidad del pasado, y se apropia de él mediante la historia monumental.
13
La historia anticuaria venera lo bueno del pasado. Puede ser muy individual: los recuerdos de un viaje, de un momento agradable de nuestras vidas, etcétera. Sabe cómo conservar la vida, no cómo crearla.
14
La historia crítica juzga y condena.
15
La historia pertenece también a quien preserva y venera, a quien vuelve la mirada atrás, con fidelidad y amor al mundo donde se ha formado; con esta piedad  da gracias por el don de su existencia. La historia de su ciudad se convierte para él en su propia historia: concibe las murallas, la puerta fortificada, las ordenanzas municipales y las fiestas populares como una crónica ilustrada de su juventud.
Comentario: Esta es una clara alusión a los cronistas.
16
Se requiere mucha fuerza para poder vivir y olvidar que vivir y ser injusto son la misma cosa.
17
Puesto que somos  el resultado de generaciones anteriores, somos además el resultado de sus aberraciones, pasiones y errores y, también, sí, de sus delitos. No es posible liberarse por completo de esta cadena.
18
Todo individuo, todo pueblo necesita, según sus objetivos, fuerzas y necesidades, un cierto conocimiento del pasado, ya como historia monumental, anticuaria o crítica.
19
El saber consumido en exceso  no actúa como una fuerza transformadora.
20
Todo el que tenga auténtica seriedad no pretenderá convertirse en un Quijote, dado que tiene mejores que hacer  que batallar con presuntas realidades.
21
Nadie se atreve a aplicar a sí mismo las leyes de la filosofía, nadie vive filosóficamente con aquella simple y viril lealtad que obligaba a un antiguo a comportarse como estoico. Todo el moderno filosofar es político y policíaco bajo la rienda de los gobiernos, las iglesias, las academias y las costumbres.
22
Tan solo las fuertes personalidades pueden soportar la historia; los débiles son barridos completamente por ellas.
23
Los más terribles sufrimientos  que ha padecido la humanidad han sido causados  precisamente por aquellos que tenían el impulso de hacer justicia pero no tenían discernimiento.
24
La historia es la manera que tiene el espíritu humano de interpretar  los acontecimientos  que le son impenetrables.
25
Cada hombre tiene más vanidad  cuanto menos inteligencia.
26
El verdadero historiador  debe tener la fuerza  de acuñar en algo insólito lo que es de todos sabido y de proclamar generalidades, en forma tan simple y profunda, que la simplicidad hace olvidar lo profundo y lo simple hace olvidar la profundidad.
27
Un gran erudito y un gran cabeza vacía son cosas que más fácilmente pueden encontrarse bajo un mismo sombrero.
28
Sólo el que construye el futuro tiene derecho  juzgar el pasado.
29
Todo ser viviente  necesita una atmósfera  en su entorno, un aura misteriosa.
30
Las grandes cosas no se logran sin cierta ilusión.         
31
A la edad senil corresponde una actividad de viejos que consiste en mirar hacia atrás , pasar revista, hacer balance , buscar consuelo en el pasado mediante la memoria ; en resumen ; cultura histórica,
32
La historia enseña siempre: “érase una vez”, la moral: “tú no debes”.
33
La historia de la humanidad es tan solo la continuación de la historia de los animales y las plantas.
34
El egoísmo del individuo, de los grupos o de las masas ha sido , en todas  las épocas, la palanca de los movimientos históricos.
35
El olvido es la muerte del saber.                                                                                                                                                                                                                                          



miércoles, 24 de julio de 2019

EL GENERAL EN SU LABERINTO




EL GENERAL EN SU LABERINTO: ASPECTOS CURIOSOS


Edgardo Malaspina
1
El general en su laberinto  (1989) de Gabriel García Márquez es una novela histórica sobre los últimos días del Libertador , que algunos ubican en el género de la historia fabulada o la ucronía (novela histórica alternativa), por lo tanto son bizantinas las discusiones que surgieron en torno a la veracidad de ciertos hechos narrados en la misma. Simplemente es un ejercicio literario para recrear el laberinto que significó para Bolívar enfrentar a sus enemigos políticos cuando ya sus fuerzas físicas e intelectuales estaban mermadas por la enfermedad  que finalmente lo llevó a la tumba.
2
Para escribirla GGM realizo una exhaustiva investigación histórica. Hizo una extensa revisión bibliográfica y consultó a muchos especialistas en diferentes disciplinas durante dos años: además, sometió su manuscrito a un escrupuloso examen por parte de expertos  para detectar posibles gazapos de cualquier índole.
3
Gabo dijo que esta novela es un autorretrato  porque su filosofía es la misma de Bolívar: ninguno de los dos “le presta mucha atención a la muerte, porque le distraería a uno de lo más importante: lo que uno hace con su vida”.
4
Vinicio Romero le dijo a Gabo en Caracas que el Libertador tenía la voz gruesa;  también le sugirió borrar los párrafos donde coloca al niño Bolívar comiendo mango “por la buena razón de que aún faltaban varios años para que el mango llegara a las Américas”. No obstante,  los portugueses ya habían traído el mango Brasil en 1648; y en Venezuela fue introducido en 1789 (las primeras semillas fueron sembradas en Angostura). Bolívar tenía seis años en ese entonces, y tal vez en Caracas todavía no crecía la planta.
5
Cuando Bolívar vio el retrato que le hizo el pintor granadino José María Espinosa, dijo que se parecía al viejo Olaya, quien tenía ochenta años. En este retrato Bolívar tiene una facies hipocrática:El más desfigurado es el peor. Las facciones del rostro han llegado al último grado de alteración cuando la nariz se pone afilada, los ojos se hunden, las sienes se sumen, las orejas están frías y con los lóbulos hacia arriba, la piel de la frente está dura, tirante, seca, el color de toda la cara es pálido verde, lívido o aplomado.”
6
GGM dice que Bolívar tenía sangre africana, a través de un tatarabuelo paterno, y que por lo tanto sus facciones no son las que le pintan, hasta el punto de que los aristócratas de Lima lo llamaban El Zambo, pero que cuando su gloria aumentó los artistas le lavaron la sangre “mitificándole, hasta que lo implantaron en la memoria oficial con el perfil romano de sus estatuas” (¿Historia real o fabulada?)
7
No obstante, el peruano José Gil de Castro (1785-1837) hizo una pintura del Libertador, quien se la obsequió al  general Sir Robert Wilson con una nota: “Me tomo la libertad de dirigir a Ud. un retrato mío hecho en Lima con la más grande exactitud y semejanza”.

IMÁGENES
1.     El General en su laberinto.
2.     Bolívar por el granadino José María Espinosa.
3.     Bolívar por el peruano José Gil de Castro.



viernes, 5 de julio de 2019

LOS CUATRO MÉDICOS FIRMANTES DEL ACTA DE INDEPENDENCIA.





LOS CUATRO MÉDICOS FIRMANTES DEL ACTA DE INDEPENDENCIA.
Edgardo Malaspina
1
En total durante la guerra por la libertad de Venezuela trabajaron para el bando patriota doscientos diez médicos, y cuatro firmaron el Acta de Independencia el 5 de julio de 1811:
2
José Ángel Álamo Nació en Barquisimeto en 1774. Estudió Medicina en la Real y Pontificia Universidad de Caracas. En 1804 recibió su título de Doctor. Tenía conocimientos de política, historia y literatura. Dominaba el francés y el inglés. En 1804 asistió a cinco mil enfermos durante una epidemia de fiebres perniciosas en los Valles de Aragua. En 1804 fue miembro de la Junta Central de  Vacunación. En 18007 sirvió como médico Segundo del Real Hospital de Militares de Caracas. Fue quien le puso el nombre satírico de la “Cosiata” al movimiento separatista de 1826.
3
José Luis Cabrera nació en la Gran Canaria en 1776. En 1785 inicia sus estudios de medicina en la en la Real y Pontificia Universidad de Caracas bajo la dirección del Protomédico Dr. José Francisco Molina.  En 1814 fue designado médico y cirujano del Hospital Militar de la Guaira. Fue el primer Presidente (decano) de la Facultad Médica y en 1827 Director de la Sociedad Médica. Asistió al Almirante Brión en Curazao durante la enfermedad que lo llevó a la muerte en 1821. Al morir en Caracas en 1837 la Gaceta de Venezuela escribió : “…Se dedicó al estudio de la medicina, ciencia, que por su objeto, era la más cónsona con su natural filantropía”.
4
Francisco  Isnardi * nació en Turín (Italia) en 1764. Desde niño fue observador y estudioso de la naturaleza. En 1791 llega a la Guayana Holandesa como secretario de la Compañía de India. Luego se trasladó a la isla de Trinidad . En esa época tenía conocimientos de medicina y cirugía. En 1796 vive en Guiría. Se dedica al comercio y ejerce de Médico Cirujano. En su biblioteca tiene libros de Medicina, Política, Historia, geografía, Religión y Literatura. En total su biblioteca estaba conformada por ciento sesenta y un libros. En 1811 es Secretario del Congreso , redacta el Acta de Independencia y la firma. En 1812, con la caída de la Primera República, es apresado y enviado a España. Murió en 1818.
5
Manuel Palacio Fajardo nació en Mijagual ( Edo. Barinas) en 1784. Estudió Medicina y Abogacía en Santa Fe de Bogotá. Se destacó  en literatura y química. Formó parte del Congreso Constituyente de 1811.  Fue profesor de Medicina en el Seminario de Mérida.  Murió en 1819 en Angostura ( Ciudad Bolívar) de una aneurisma en la aorta, se dijo . Presentó fiebre y vómitos con sangre por tres días. Sin embargo, es lógico pensar en fiebre amarilla. En la prensa de Angostura se escribió: “… Palacio tenía siempre tiempo para ir a consolar al enfermo; y este encontraba en él todo auxilio médico, dado con el interés  y la bondad de un amigo”.

NOTA:
*La historiadora ítalo-venezolana Marisa Vannini de Gerulewicz habría probado en 2001 que el “Isnardi”firmante del acta era originario de Cádiz, España.
Iustraciones:
5 de julio de 1811 (Juan Lovera)
José Ángel Álamo (claroscuro)
Francisco  Isnardi
En la foto: Busto del Dr. Manuel Palacio Fajardo en la sede del Colegio de Médicos del estado Barinas.

lunes, 24 de junio de 2019

ASPECTOS MÉDICOS DE LA BATALLA DE CARABOBO



 ASPECTOS MÉDICOS DE  LA BATALLA DE CARABOBO.

Edgardo Malaspina
1

En los primeros años de guerra de independencia no existió del lado patriota ningún servicio de sanidad militar; los hospitales de guerra se improvisaban en las casas y se denominaban Puestos de Sangre. Los médicos de la guerra eran los curanderos y barberos y se les llamaba “Cirujanos Romancistas”, porque recetaban en español o lengua romance y no en latín, el idioma de los médicos graduados en universidades. Juan José Flores, que llegó a ser el primer presidente de Ecuador, se inició en la guerra como médico romancista.
2
 En total durante la guerra trabajaron para el bando patriota doscientos diez médicos, y cuatro firmaron el Acta de Independencia. Casi todos los médicos patriotas en la Batalla de Carabobo eran de la Legión Británica: Richard Murphy, el más destacado, ocupaba el cargo de cirujano mayor;  Willian Porter Smith, Stephen Macdavit, Ryding, Jacob Vale y Robert Fry. Entre los venezolanos estaban Francisco Valbuena, José Liceaga y Narciso Morales. Trabajó también un italiano: José Caffari de Barga.
3
En la Legión Británica venía el doctor Eduardo Finlay. Discutió con el General Arismendi y se embarcó para Trinidad. Él es el padre del cubano Carlos Juan Finlay, a quien la historia reconoce como el descubridor del transmisor de la fiebre amarilla. Treinta años antes de Finlay, el venezolano Beauperthuy hizo el mismo descubrimiento, pero nadie lo tomó en cuenta. Sin embargo, en los últimos tiempos muchos expertos en la Historia de la Medicina empiezan a reconocer su aporte pionero.
4
 El médico realista más destacado fue Nieto Samaniego. Se hizo famoso porque le extrajo al General Morillo una lanza que le quedó en el abdomen, en la batalla de Semen, "empujándola por detrás”.
5
 El coronel Tomás Ferriar fue herido en la Batalla de Carabobo, pero no murió en pleno campo. Fue trasladado a Valencia. Las heridas se las curaba el Dr. Fry. Para calmar los dolores se le administraba aguardiente de caña en grandes cantidades. Murió el 17 de julio.
6
En pleno combate de Carabobo, José Antonio Páez sufrió un ataque epiléptico. En sus memorias así lo comenta: “En esta ocasión estuve yo a pique de no sobrevivir a la victoria, pues habiendo  sido acometido repentinamente de aquel terrible ataque  que me privaba del sentido, me quedé en el ardor de la carga entre un tropel de enemigos, y tal vez hubiera sido muerto, si el comandante Antonio Martínez, de la caballería de Morales, no me hubiera sacado de aquel lugar”. Cuando Martínez cayó en desgracia, más tarde, Páez  lo ayudó generosamente.
7
El Dr. Julio de Armas afirma que los ataques epilépticos de Páez se acompañaban de convulsiones, gran ausencia, perdida de la memoria, cefalea  y confusión mental. El cuadro clínico, según De Armas, es compatible con una epilepsia conformada por el gran mal.




NOTA: En la fotografía (EM): conjunto escultural con los nombres de los médicos que participaron en la Guerra de Independencia con el Dr. José María Vargas al frente. (Panteón Nacional)


 




sábado, 1 de junio de 2019

EL PASAJERO DE TRUMAN


EL PASAJERO DE TRUMAN

Edgardo Malaspina
1
  Hay que conocer el pasado para saber hacia dónde vamos. Esa ha sido una máxima de los historiadores y cronistas. Pero hay momentos históricos que son difíciles de entender por carecer de algunos eslabones que hacen que el todo se cubra de  nubes. La literatura viene en nuestro auxilio con la historia novelada. El pasajero de Truman, de Francisco Suniaga es una de esas novelas que arroja luces sobre un hecho  estelar, pero incomprensible y absurdo, en la vida política de Venezuela, como lo fue la candidatura presidencial del Dr. Diógenes Escalante en 1945 y el desarrollo de una enfermedad que terminó en locura.
2
El mal acabó no sólo con las aspiraciones del candidato, sino que también sirvió de detonante para una serie de acontecimientos que desembocaron en el derrocamiento del presidente Isaías Medina Angarita. Es más, muchos expertos están convencidos que la locura de Escalante dejó su impronta deletérea en el quehacer político nacional, por cuanto no se detuvo en el derrocamiento de Medina el 18 de octubre del 1945, sino que influyó en la materialización del de Rómulo Gallegos el 24 de noviembre de 1948, en la implantación de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, y aún sigue con su influencia negativa, afirman  quienes  gustan hilar largo.
3
  En más de 300 páginas, Suniaga nos relata lo que verdaderamente sucedió. La obra es una novela; pero una novela de no-ficción, según lo entendía Truman Capote: las cosas se cuentan tal como fueron, a través de testigos de excepción que acompañaron en todo momento a Escalante. Uno de ellos es Hugo Orozco (Humberto Ordoñez en la novela) ,secretario de Escalante cuando se desempeñaba como embajador de Venezuela en EEUU; el otro es  Ramón J. Velásquez ( Román Velandia),también secretario, pero cuando Escalante era candidato presidencial.
4
  Todos los factores políticos coinciden en designar a Escalante presidente de la república para evitar la vuelta del gomecismo ,seguir con el proceso de reformas e implantar una democracia con la participación de todos los venezolanos a través del voto popular.
5
Todo se viene abajo la mañana cuando Escalante afirma que le robaron las camisas. Le demuestran que  las camisas están en su ropero, pero entonces él dice que se las cambiaron. Unos médicos diagnosticaron arterioesclerosis; otros, esquizofrenia (lo más probable es que tenía los dos males). En todo caso el detonante fue el estrés, por el exceso de trabajo, porque ambas enfermedades ya existen, desde hace tiempo antes de manifestarse claramente. Sólo esperan el movimiento del gatillo. Escalante temía por su salud mental. Y leía literatura sobre el tema. Nada raro, los hombres y mujeres tenemos tres grandes miedo: a la muerte, a las guerras, y a la locura.
6
El presidente  y amigo personal de Escalante,  Truman, envió un avión a Caracas para llevárselo a un hospital norteamericano. Nuestro candidato que nunca llegó a presidente  se convirtió entonces en El pasajero de Truman.